La mayor parte de la vida del planeta se propaga y comunica a través del aire. Asimismo los factores nocivos también nos llegan por medio del aire. Cuidar el aire es una responsabilidad y una necesidad vital. Al relacionarnos conscientemente con él se agudizan los sentidos y mejora nuestra conexión con el entorno.

En primavera, los bosques y praderas añaden al aire infinidad de sustancias revitalizantes. Las plantas aromáticas son grandes maestras en el arte de relacionarse con el aire. Continuamente liberan esencias a su entorno con mensajes a todos los seres que les rodean. Son cantos aromáticos de presentación, reclamo y aviso. Son las melodías de las plantas al movimiento armónico de los astros y la fragancia del aliento de la Tierra viva. Las esencias ayudan a mantener y prolongar la vida de las plantas, a establecer ambientes favorables para sus comunidades, las protegen de sus depredadores y crean un carácter de identidad y evolución conjunta.

El recibidor, salón y sala de estar son espacios sociales, lugares para la comunicación, el recreo y la expresión. El recibidor es el lugar de bienvenida y donde se tiene la primera impresión del hogar. Los aceites esenciales que favorecen la extroversión y la sociabilidad son vitalizantes y sus aromas frescas, florales y afrutadas, así como las maderas y los chipres. Los más adecuados son los cítricos (bergamota, limón, naranja y mandarina), coriandro, basílico, rosa, geranio y romero, pino, enebro, ciprés, cedro y mirto.

En la cocina y el comedor pasamos varias horas al día y es el lugar donde los familiares y amigos tienen tendencia a juntarse. Es un lugar muy creativo en el que conectamos con la vitalidad de los alimentos. En el comedor un ambiente más tranquilo e íntimo favorece la digestión y asimilación de los alimentos. En estos lugares los aromas más adecuados son las especias que normalmente utilizamos para condimentar las comidas y que estimulan todo el proceso digestivo por vía refleja a través del olfato. Es el caso de la canela, laurel, nuez moscada, pimienta, tomillo, clavo, anís, hinojo, orégano y menta.
Menta

El despacho y la sala de estudio son lugares para la creatividad la concentración y la disciplina, es donde se fragua el éxito profesional. Una atmósfera tranquila que favorezca la concentración y tonifique el psiquismo ayuda a disfrutar del estudio, la meditación o cualquier actividad creativa que realicemos. Los aceites esenciales con aromas orientales y florales son los que mas fácilmente evocan estos ambientes. Es el caso del sándalo, incienso, mirra, cedro, benjuí, patchouli, laurel, vetiver, coriandro, verbena, romero, palo de rosa limón y menta.

El dormitorio invita a la sensualidad, al descanso, la paz, el reposo y el sueño reparador. Podemos crear una atmósfera sensual y romántica que favorezca el amor y la relación íntima con esencia de jazmín, ylang-ylang, sándalo, rosa, neroli, geranio y patchouli. Si queremos favorecer el descanso y el sueño los aceites esenciales de mejorana, lavanda, manzanilla romana, valeriana, melisa, neroli palo de rosa y bergamota son los más adecuados.

El cuarto de baño es el templo para el cuidado del cuerpo, donde nos reconocemos con nuestro cuerpo desnudo. Es el lugar donde limpiamos y cuidamos la piel, donde nos relajamos con un baño y nos revitalizamos con una ducha. Las esencias que utilizamos para el cuidado y la higiene corporal impregnarán todo el ambiente. Los mejores que cuidan y revitalizan nuestra piel son los siguientes: Lavanda, geranio, rosa, palo de rosa, limón, romero, zanahoria, cedro, ylang-ylang, manzanilla alemana, milenrama, caléndula, hipérico, salvia, enebro y sándalo.

En los armarios guardamos y acumulamos nuestros pequeños tesoros como la ropa, zapatos, recuerdos y otros objetos. Generalmente están cerrados y poco ventilados por lo que el aire tiende a enrarecerse. En los roperos podemos utilizar aceites esenciales con un aroma que se asocie bien con nuestros perfumes personales. Los más adecuados son los que tienen un aroma permanente y que a la vez suelen utilizarse como base de muchos perfumes, como es el caso del ciprés, cedro, sándalo, cistus, mirra, vetiver, lavanda, patchouli, lemongrass, limón, geranio, pino, incienso, gálbano, rosa, benjuí y jazmín.

La elección de los aromas, o mezclas de ellos, es una cuestión de gusto personal ya que lo más importante es que sea agradable a las personas que viven en la casa. Preparar las mezclas de esencias y presentarlas a la opinión general de la familia es una tarea agradable y divertida, donde cada uno puede elegir la que le gusta para su habitación y participar en la selección del aroma para los espacios comunes.

Es interesante saber que existe una respuesta arquetípica universal en relación con cada aroma en particular, la fragancia de la rosa evoca la feminidad, el amor y una dulce divinidad en casi todas las culturas. Además relacionamos algunos aromas con situaciones, rituales o celebraciones particulares de cada sociedad; en la cultura cristiana se relaciona el aroma de incienso con los actos religiosos y las iglesias. Individualmente, lo que nos evoca un aroma depende de la naturaleza de experiencias positivas o negativas que relacionemos con ella, así nuestra reacción a una esencia se refuerza cada vez que la olemos en circunstancias parecidas, una esencia agradable y relajante en el dormitorio nos ayudará a conciliar el sueño cada vez mejor si dormimos con su aroma en el ambiente.

Los aceites esenciales son muy volátiles y se difunden rápidamente en el aire ocupando todo el espacio disponible. Podemos utilizar un solo aceite esencial o una mezcla de ellos para todo el hogar o bien crear diferentes ambientes dentro de la casa con distintas esencias.

El guardián de los aromas es la persona encargada de mantener el aire puro en casa y de ambientarla con aceites esenciales naturales. Para ello puede utilizar diferentes aromatizadores distribuidos por la casa o uno solo que paseará por las habitaciones de vez en cuando.

Los aceites esenciales se pueden utilizar puros o, mas frecuentemente, diluidos en alcohol etílico, la proporción en alcohol depende de la intensidad de la aroma de la esencia, generalmente al 30% suele ser suficiente para que el olor del alcohol vaya desapareciendo con el tiempo.

Aromaterapia casera

Para probar diferentes mezclas es suficiente con añadir las gotas de las esencias sobre una tira de papel secante y abanicarlo en el aire, es mejor ir apuntando las formulas y someter las pruebas a la opinión de la familia. La composición definitiva se prepara en mayor cantidad y se guarda en una bonita botella de cristal.






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