Si empiezas a ver señales de envejecimiento en tu piel, te irá bien una mascarilla facial en el cuidado semanal. Si la quieres elaborar con ingredientes que puedas comer, es mejor elegir los que te cuiden la piel desde dentro y desde fuera. Te diré cómo hacerla.
Básicamente, una mascarilla se elabora espesando una infusión que contiene activos para proteger la piel, revitalizarla y mantenerla sana. Lo que más envejece la piel es la luz del sol, la contaminación y el estrés. Lo que la revitaliza es protegerla de esos factores y mantenerla hidratada. La luz del sol y la contaminación producen radicales libres que alteran las moléculas de las células de la piel, degenerándolas después de provocar una inflamación.
Para proteger la piel de los radicales libres son muy eficaces los antioxidantes y los antiinflamatorios. Habrá que seleccionar plantas que sean ricas en ellos. Una planta adaptógena actúa sobre estos factores estresantes aumentando la resistencia a todos ellos.
¿Qué plantas son mejores?
Para hacer la mascarilla revitalizadora el primer paso es averiguar qué plantas tienen estas propiedades antirradicales libres y normalizado ras del estrés. Estas plantas se conocen como adaptógenas. Para que una planta se considere adaptógena ha de tener unos efectos sobre el sistema endocrino-inmunitario y el efecto barrera de la piel que le permita adaptarse y resistir en las situaciones de estrés físico y emocional mantenido durante un tiempo.
Los efectos de estas plantas tanto a nivel de piel, como general en todo el organismo, se deben a varios principios activos que actúan juntos sobre el metabolismo, aumentando la resistencia frente a los factores que degeneran y envejecen el cuerpo.
El primer paso es averiguar qué plantas tienen estas propiedades antirradicales libres
¿Qué plantas son adatógenas?
Las plantas han creado las moléculas adaptógenas para defenderse de condiciones ambientales adversas como las bacterias patógenas, enfermedades transmitidas por insectos, el exceso de rayos ultravioleta del sol, ambientes contaminados, exceso de calor y frío. En nuestro organismo y en la piel tienen las mismas propiedades. Algunas plantas adaptógenas son el ginseng, eleuterococo, ashwagandha, rhodiola, goji, regaliz y cúrcuma.
¿Qué activos contienen las plantas adaptógenas?
Pues resulta que el efecto de la planta no se debe a un sólo activo de los muchos que contiene, sino a la acción conjunta de todos ellos, porque activan a la vez varios mecanismos protectores contra la inflamación y la formación de sustancias tóxicas que provocan el envejecimiento de la piel.
Se han hecho muchos estudios serios de estas plantas que explican sus acciones biológicas citoprotectoras, antioxidantes y antitóxicos, que son las responsables de la revitalización de la piel. Se demostró que los ingredientes activos son fenoles, resveratrol, curcumina, aceites volátiles, flavonoides, ácidos grasos, vitaminas, polisacáridos y alcaloides. Todos ellos son antioxidantes y detienen los radicales libres que aceleran el deterioro y envejecimiento de la piel. Además, actúan sobre diferentes aspectos que regulan el sistema defensivo.
Si la piel no se recupera de la acción de los factores estresantes pueden aparecer enfermedades cutáneas como dermatitis atópica, acné, dermatitis alérgica, de contacto, psoriasis y alopecia, sobre todo si existe predisposición genética. Así que una buena idea es incorporar las plantas adaptógenas a la dieta y al cuidado de la piel.
Cómo tomar las plantas adaptógenas y cómo aplicarlas a la piel
Puedes tomar las plantas adaptógenas en tus comidas y bebidas porque carecen de toxicidad a las dosis que las vas a utilizar. La forma más práctica es en infusión, que puedes refrescar y beber durante el día, cuando te apetezca. También las encontrarás en forma de cápsulas solas o mezcladas con otras plantas para ampliar su acción. Esta misma infusión servirá de base para elaborar una mascarilla facial.
Ingredientes de la mascarilla facial
Como vamos a gelificar la mascarilla con un espesante alimentario que se utiliza a dosis bajas, el ingrediente mayoritario es la infusión de planta o mezcla de plantas. El ginseng, eleuterococo, la cúrcuma y el regaliz se pueden comprar troceadas o en sobres para infusión en la tienda de alimentación. Otras como la rhodiola y la ashwagandha suelen ir en cápsulas que puedes abrir. En este caso haremos la infusión con eleuterococo y regaliz, para que tenga buen color y sabor.
Para elaborar la mascarilla utilizaremos una parte de la infusión a la que añadiremos activos antioxidantes y regeneradores para aumentar el efecto. Añadiremos resveratrol de la vid roja, que es antirradicales libres, y vitamina B3 que ayuda a regenerar el colágeno.
Para hidratar, será de gran ayuda el ácido hialurónico de bajo peso molecular y la glicerina. Para espesar puedes utilizar espesantes alimentarios como goma guar, alginato, goma xantana, agar agar… que normalmente espesan mejor en caliente, así que se añadirán a la infusión caliente. Como referencia, la infusión se prepara con dos cucharadas soperas de planta por vaso de agua.
Mascarilla revitalizadora con plantas adaptógenas
Elaboración
- En un vasito aparte mezcla la glicerina con la goma guar.
- En otro vaso disuelve el resto de ingredientes en la infusión.
- Añade la glicerina + guar a la infusión y remueve suavemente hasta que empiece a espesar.
- Deja reposar, tardará unas cuatro horas a espesar totalmente.
- Ajusta el pH a 5 con un poco de limón si es básico o bicarbonato si es demasiado ácido.
Cristóbal Vidal
Profesor y director del Instituto Europeo de Dermocosmética
Artículo publicado en la revista digital Bioeco Actual, el 30/09/2025.
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